Tiempo Pascual y Pentecostés
Da Resurrección a la vinda del Espíritu Santo — 50 días de alegría pascal
1. Introducción al Tiempo Pascal
O Tiempo Pascal es el período más importante del ano litúrgico, estendendo-se por cinquenta días desde la Solenidade de la Pascua hasta la Solenidade de Pentecostés. Neste tiempo, la Iglesia celebra la Resurrección de Cristo como el acontecimento central de la fe cristiana, fuente de toda esperanza y alegría. A cor litúrgica es el branco el o dourado, simbolizando la gloria de la vida nova en Cristo ressuscitado.
Durante estos cinquenta dias, los fieles son convidados la aprofundar el significado del mistério pascal. A Resurrección en el es apenas un evento histórico: es la reallídade que transforma toda la existência cristiana. O Círio Pascal, aceso en la Vigília, permanece junto al altar como signo luminoso de la presença del Ressuscitado entre nós, iluminando cada celebración.
O Tiempo Pascal culmina en la Solenidade de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo desce sobre los apóstolos reunidos en el Cenáculo. Assim, los cinquenta días formam un único gran día de festa, como afirmaba Santo Atanásio. A Iglesia reza el "Aleluia" con renovada intensidade y substitui el Angelus por la Regina Coeli, proclamando la alegría de la Resurrección.
«Este es el día que el Senhor fez; exultemos y alegremo-nos nele.» (Sl 118,24)
Catecismo de la Iglesia Católica, §1163–1173
2. A Resurrección
A Resurrección de Jesucristo es el fundamento inquebrantable de la fe cristiana. No tercero día tras la Crucifixión, el túmulo fue encontrado vazio, y el Senhor apareció vivo la los sus discípulos. Este evento en el fue una simples reanimacción de un cadáver, pero la entrada definitiva de la humanidade de Cristo en la gloria divina. A Resurrección confirma todo el que Jesús fez y enseñó durante su vida terrena.
Os apóstolos fueron testemunhas oculares del Ressuscitado. Comeram y beberam con Ele, tocaram sus chagas, ouviram su voz. San Pablo afirma que, sin la Resurrección, vazia seria a nuestra fe. As apariciones del Ressuscitado durante quarenta días fundamentaram la fe de la Iglesia nascente y continúam la ser el allícerce sobre el qual si edifica toda la vida cristiana.
A Resurrección de Cristo es también la garantia de a nuestra propia resurrección. Así como el grão de trigo morre para produzir muy fruto, así la muerte fue vencida por la vida. O batizado, unido a Cristo por la fe y por los sacramentos, participa ya ahora de la vida nova y espera la resurrección futura del cuerpo, cuando Dios será todo en todos.
«Não está aquí; ressuscitou!» (Lc 24,6)
Catecismo de la Iglesia Católica, §638–658
3. A Ascensión del Senhor
Quarenta días tras la Pascua, celebramos la Ascensión del Senhor al cielo. Jesús, en la presença de los apóstolos, fue elevado a la gloria del Pai y sentou-se a la su direita. A Ascensión en el es un afastamento: es la glorificación definitiva de la humanidade de Cristo y la promessa de que donde está la Cabeça, para lá serán llamados los miembros del Corpo.
A Ascensión marca el início de un novo modo de presença de Cristo en el mundo. Ele ya en el está limitado la un lugar geográfico, mas, glorificado, está presente en toda la Iglesia por los sacramentos, por la Palabra y por el Espírito. Os anjos disseram la los apóstolos: «Esse Jesús que fue levado dentre vosotros al cielo, virá del mismo modo.» A Ascensión abre el horizonte de la esperanza escactológica.
Com la Ascensión, Cristo prepara-nos un lugar junto del Pai. Ele en el en los deixou órfãos, pero prometeu enviar el Paráclito, el Espírito de la Verdade. Os apóstolos voltaram a Jerusalén llenos de alegría, aguardando en oración la vinda del Espírito prometido. A Ascensión es, por lo tanto, inseparável de Pentecostés: es la condición para el dom del Espírito.
«Foi elevado al cielo y sentou-se a la direita de Dios.» (Mc 16,19)
Catecismo de la Iglesia Católica, §659–667
4. Pentecostés y la Vinda del Espíritu Santo
No quinquagésimo día tras la Pascua, el Espíritu Santo desceu sobre los apóstolos reunidos con María en el Cenáculo, bajo la forma de línguas de fogo. Pentecostés es el nascimento de la Iglesia: los discípulos, hasta entonces temerosos y recolhidos, saíram la pregar con ousadía la Boa-Nova de la Resurrección a todas las naciones. O Espírito les concedeu fuerza, sabedoria y el dom de línguas.
O Espíritu Santo es la Terceira Pessoa de la Santísima Trindade, el Amor que procede del Pai y del Filho. Ele es el Paráclito prometido por Jesús en la Última Ceia: «Eu rogarei al Pai y él vos dará otro Defensor, para que fique con vos para siempre.» O Espírito atua en la Iglesia y en los coraciones de los fieles, santificando, iluminando y conduzindo al conhecimento pleno de la verdad.
Os dons del Espíritu Santo — sabedoria, entendimento, consejo, fortaleza, ciência, piedade y temor de Dios — son concedidos a cada batizado y confirmado. Estes dons capacitam el cristiano la vivir según el Evangelho y la dar testimonio de la fe en el mundo. Pentecostés en el es un evento del passado: es una reallídade permanente en la vida de la Iglesia, renovada en cada Crisma y en cada invocación al Espírito.
«Ficaram todos llenos del Espíritu Santo y começaram la falar en otras línguas, conforme el Espírito les concedia.» (At 2,4)
Catecismo de la Iglesia Católica, §731–741
5. San José en el Tiempo Pascal
Embora San José en el apareça en los relactos evangélicos de la Resurrección y de Pentecostés, la tradición de la Iglesia reconhece que el su papel en la história de la salvación es inseparável del mistério pascal. Foi José quem protegeu, nutriu y educou Aquel que haveria de morir y ressuscitar para la salvación del mundo. A fidelidade silenciosa de José al plano de Dios fue condición para que el mistério pascal pudesse si reallízar.
A obediencia de San José — acolhendo María, fugindo para el Egipto, retornando a Nazaret — prefigura la obediencia de Cristo al Pai hasta la muerte de cruz. Así como José confiou sin ver, los discípulos son llamados la crer en la Resurrección mismo sin terem presenciado el momento exacto. A fe de José, exercida en la escuridão y en el silencio, es modelo para la fe pascal de todo cristiano.
A Iglesia, al proclamar San José Patrono de la Iglesia Universal, reconhece que su misión protectora continúa en el Tiempo Pascal y en todos los tiempos. Aquel que guardou el Niño Jesús guarda ahora el Corpo Místico de Cristo. No Tiempo Pascal, invocamos San José para que en los ajude la acolher la gracia de la Resurrección y la vivir como hijos de la luz, fortalecidos por el Espírito que el propio José recibió en plenitude.
«José, hijo de David, en el temas recibir María, tu esposa, pois el que en ella fue gerado vem del Espíritu Santo.» (Mt 1,20)
Catecismo de la Iglesia Católica, §1014
6. Oracciones del Tiempo Pascal
Regina Coeli (Rainha del Céu)
Durante todo el Tiempo Pascal (da Pascua la Pentecostés), la Iglesia substitui la recitacción del Angelus por la antífona Regina Coeli, cantada el recitada de pé, en signo de alegría por la Resurrección.
Rainha del Céu, alegrai-vos, aleluia!
Porque Aquel que merecestes trazer en vuestro seio, aleluia!
Ressuscitou como disse, aleluia!
Rogai a Dios por nós, aleluia!
V. Exultai y alegrai-vos, oh Virgen María, aleluia!
R. Porque el Senhor ressuscitou verdadramente, aleluia!
Oremos: Ó Dios, que vos dignastes alegrar el mundo
con la Resurrección del vuestro Filho, Nuestro Señor Jesucristo,
conceded-nos, vos pedimos, que por su Mãe, la Virgen María,
alcancemos las alegrías de la vida eterna.
Por Cristo, Nosso Senhor. Amén.
Sequência de Pentecostés (Veni Sancte Spiritus)
Vinde, Espíritu Santo,
enchei los coraciones de los vuestros fieles
e acendei neles el fogo del vuestro amor.
Enviai el vuestro Espírito y todo será creado,
e renovareis la face de la tierra.
Oremos: Ó Dios, que instruístes los coraciones de los vuestros fieles
con la luz del Espíritu Santo,
haced que apreciemos retamente todas las coisas
segundo el mismo Espírito
e gozemos siempre de la su consolación.
Por Cristo, Nosso Senhor. Amén.
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