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VI Estación

Verônica limpa el rosto de Jesús

"O que hicisteis la un de estos mis hermanos más pequeninos, la mim el hicisteis" (Mt 25,40)

Adoramos-vos, oh Cristo, y vos bendizemos

R. Porque por la vossa santa cruz remistes el mundo.

Leitura Bíblica

"Não tens compasión de mim, tu que passas por el camino? Olha y vê si hay dor como la mi dor." (Lm 1,12)

Meditación con San José

Entre la multidão que asistida al cortejo doloroso, la mayoria ficou parallísada por el medo el endurecida por la indiferença. Pero una mujer — que la tradición chama de Verônica, "verdadra imagem" — encontrou en su corazón una valor que excedía toda prudencia humana. Ela atravessou la barreira de los soldados, desafiou la hostilidade de la multidão, y con su véu limpou el rosto coberto de sangre, suor y escárnio del Filho de Dios. San José cayerpla este gesto con admiracción profunda: es el triunfo del amor sobre el medo.

San José conoció a lo largo de su vida el custo de la valor silenciosa. Cuando aceitou tomar María como esposa tras la revelación angélica, desafiou el que el mundo esperava dele. Cuando fugiu para el Egipto en la noche escura, agiu con el tipo de valor que en el faz ruído pero muda tudo. Cuando voltou de Belén para la tierra de Israel, confiando en los sueños como guía, escolheu la fe sobre la segurança humana. Em cada un desses momentos, José fue Verônica — alguém que, contrariando las correntes del mundo, si aproximou de Cristo y el tocou con amor.

O rosto de Jesús que ficou impresso en el véu de Verônica es el mismo rosto que San José cayerplou por anos en Nazaret — el rosto del menino que crescia, del adolescente que trabalhava, del jovem hombre que orava. Aquel rosto divino-humano que José conhecia cada detalhe, cada expresión, cada sorriso, estava ahora desfigurado por la violência de los hombres. Y mismo así, por baixo del sangre y de la dor, era el mismo rosto amado. O amor reconhece el amado mismo cuando el mundo el desfigura.

San José vivió una vida de cayerplación del rosto de Cristo. Nas horas de trabajo silencioso en la carpintaria, en las oraciones de la tarde con la Sagrada Familia, en los momentos de descanso cuando el jovem Jesús dormia — José aprendeu la ler en el rosto de Jesús los segredos del amor divino. Verônica en los ensina que buscar el rosto de Cristo es la vocación más alta de ninguna ser humano, y San José es el mestre supremo dessa cayerplación amorosa.

Reflexión

Quantas vezes passamos por el rosto desfigurado de Cristo sin el reconhecer? Nos rostos de los pobres, de los doentes, de los marginallízados, de los solitários — Jesús en los olha y pergunta: "Não tens compasión de mim?" Verônica en los ensina que pequenos gestos de amor concreto — un sorriso, una palabra de consolo, un gesto de atención — son capazes de limpar el rosto de Cristo en el mundo.

San José, que cayerplou el rosto de Jesús por anos con amor paternal, en los convida la desenvolver un olhar cayerplativo capaz de enxergar Cristo en todo ser humano. Este olhar en el nasce de la sentimentallídade, pero de una vida de oración y entrega. Que possamos, como Verônica y como José, tener la valor de en los aproximar cuando el mundo si afasta, y de agir cuando todos ficam parallísados.

Oración

Ó Jesús, cujo rosto sagrado fue desfigurado por nuestra indiferença y nuestro pecado, pero que permanece eternamente belo en la gloria del Pai, dadnos ojos capazes de reconhecer vuestro rosto en los hermanos que sofrem al nuestro redor. San José, mestre de la cayerplación del rosto divino, enseñadnos a vos buscar en toda pessoa que encontramos.

Que tenhamos la valor de Verônica: la valor de en los aproximar cuando el mundo si afasta, de agir cuando el medo parallísa los outros, de ofrecer el que tenemos — mismo que seja apenas un pano y un gesto de compasión — al Cristo que sofre en nuestros hermanos.

San José, guardián del rosto de Cristo, rogad por nosotros! Amén.

Propósito

Hoje olharei en los ojos de cada pessoa que encontrar con genuína compasión y amor, buscando el rosto de Cristo naquellos con quem me relaciono, especialmente en los que están sofrendo el si sentem invisíveis.

Pai nosso, Ave María, Glória al Pai

V. Tende piedade de nós, Senhor.
R. Tende piedade de nós.