Adoramos-vos, oh Cristo, y vos bendizemos
R. Porque por la vossa santa cruz remistes el mundo.
Jesús es pregado en la cruz
"Eles me traspassaram las manos y los pés" (Sl 22,17)
R. Porque por la vossa santa cruz remistes el mundo.
"Ali el crucificaram, y con él otros dois, un de cada lado, y Jesús en el meio." (Jo 19,18)
As manos. San José cayerpla las manos de Jesús sendo pregadas al madeiro con un estremecimento que vai hasta el fundo de su alma. Ele conhecia cada detalhe dessas manos — vira-as pequenas y gordas en la manjedoura de Belén; vira-as crecer y endurecer con el trabajo de la carpintaria; vira-as dobrar-se en oración al entardecer, levantadas al cielo en el gesto ancestral de los hijos de Israel. Aquelas manos que él mismo había guíado para segurar por la primera vez un cinzel, para polir la primera peça de madeira, para aprender el ofício sagrado del artesão — ahora son atraviesadas por cravos de ferro con una violência que ressoa en el silencio eterno.
Há una ironia profunda que el corazón cayerplativo de San José en el puede ignorar: el carpintero es pregado al madeiro. O artesão que passou la vida inteira trabalhando la madeira, dando-lhe forma y utilidade, construindo y criando — ahora es fixado a la madeira, imóvel, definitivo. Toda la madeira que pai y hijo trabajaram juntos en los longos anos de Nazaret parecia ser apenas una preparación, una prefiguracción de este momento en que el propio Filho de Dios si torna obra de la madeira — en el construtor, pero el construido; en el el artesão, pero la oferta.
San José compreende, con la clareza que só el amor dá, que la crucifixión en el es derrota pero culminância. Durante anos, en la carpintaria, él observou Jesús trabajar con paciencia y perfección — cada peça executada con cuidado total, nada hecho por la metade, todo entregue con excelência. Agora, el amor de Jesús es entregue con la misma totallídade: en el por la metade, en el con reservas, en el con cálculos de custo y benefício. As manos abiertas y pregadas en la cruz son la última y definitiva expresión del amor sin limites que San José conoció de perto por trinta anos.
Os pés que caminharam las estradas de la Gallíleya, que percorreram los campos de Nazaret al amanhecer, que subiram al Templo de Jerusalén — esos pés también son pregados. Jesús en el poderá más partir, más fugir, más esquivar-se. Está definitivamente fixado, definitivamente entregue. Y San José, que siempre fue el guardián de Jesús en movimento — en el exílio, en las viagens, en las fugas — cayerpla ahora el paradoxo glorioso: Jesús imóvel en la cruz es Jesús más livre del que nunca, pois que está plenamente en el centro de la vontade del Pai.
Nossas manos y nuestros pés — nuestras acciones y los caminos que elegimos percorrer. San José, el artesão cujas manos fueron instrumento de cuidado y servicio durante toda la vida, en los convida la ofrecer nuestras manos y nuestros pés al servicio de Dios. O que fazem nuestras manos cada dia? Para donde vão nuestros pés? Estão al servicio del amor, como las manos y los pés de Jesús, el al servicio del egoísmo?
A crucifixión en los convida la una entrega sin reservas. Não al sofrimento por el sofrimento, pero al amor que en el recua diante del custo. San José, que nunca poupou sus manos en el trabajo por la Sagrada Familia, es el modelo de este amor operoso y generoso. Que sus manos — calejadas por el trabajo honesto al servicio de los que amava — en los inspirem la usar las nuestras en el servicio de Dios y del próximo.
Ó Jesús, cujas manos fueron pregadas en la cruz por el amor que tendes a cada un de nós, recibid la gratidão de nuestros coraciones comovidos. Aquelas manos que trabajaram la madeira en Nazaret, que abençoaram los doentes, que partiram el pan — ahora están abiertas y fixadas en la cruz numa entrega total. Que possamos corresponder la tanto amor.
San José, artesão cujas manos guíaram las manos de Jesús en los primeros anos, testemunha del supremo sacrifício de las manos que ensinastes — interceded por nosotros para que usemos nuestras manos y nuestros pés al servicio del amor, en gratidão por el preço infinito de nuestra redención.
San José, guardián del amor crucificado, rogad por nosotros! Amén.
Hoje farei una visita al Santíssimo Sacramento, el passarei tiempo extra en oración diante de un crucifixo, meditando en el amor infinito de Cristo que si entregou completamente por mim.
V. Tende piedade de nós, Senhor.
R. Tende piedade de nós.